 | DECISIONES ... DESTINO(segunda de dos partes)
En primera instancia hay en el ser humano una estructura de conciencia común. Es decir, existe algo en el hombre que no cambia, que es permanente y que le permite entender y conocer su realidad, por lo tanto decidir. Esta estructura está conformada por cuatro niveles básicos de experiencia humana, según Lonergan: un nivel empírico, un nivel inteligente, un nivel razonable y un nivel deliberativo.
En el nivel empírico la conciencia opera de manera directa con los estímulos o datos directos del ambiente. Es decir, es el primer contacto que tiene el hombre con la naturaleza. Un ejemplo claro es la exploración que hace un bebé del medio que le rodea, recoge datos visuales, toca las cosas, las chupa, se pone en contacto físico con el mundo. En el nivel intelectual los datos provenientes del medio y de la conciencia son filtrados a través de la pregunta básica: ¿qué es esto? Esta operación lleva al sujeto a entender intelectualmente la realidad formándose conceptos de las cosas. De tocar y sentir un objeto pasa a preguntarse lo que es y llega a la conclusión (insight)1 de que dicho objeto es "esto" o lo "otro". Así se abre la posibilidad de pasar al siguiente nivel de la razón en el cual se |  | generan preguntas para la reflexión que ponen en tela de juicio las respuestas que se dieron en el nivel inteligente, de manera que puedan lograrse juicios verdaderos de la realidad. Es decir no solo basta con saber que una cosa es "eso", sino establecer un juicio verdadero al respecto. Esto nos dará más certeza de que los conceptos que tenemos no sólo son correctos sino verdaderos. Esta experiencia de saber una verdad, dice Lonergan, es una experiencia subjetiva de agotamiento de preguntas para la reflexión, que está acompañada de una sensación corpórea de satisfacción intelectual. Este hecho pone a la persona en el nivel más elevado de trascendencia moral que además le permite evaluar, determinarse, decidir y actuar. En este nivel se responden a preguntas como ¿es bueno para mí y para los demás? ¿me conviene? Responder a estas preguntas compromete al sujeto, lo hace actuar, lo hace responsabilizarse y lo hace SER. Es un momento de integración conciente e intencional. Es también un momento puramente existencial al que Lonergan llama de Deliberación (López, 1999).
Este método de autoconstrucción y autodeterminación propuesto por Lonergan no es un mapa o una receta, sino más bien una brújula que nos sirve de instrumento para guiar nuestro proceder. Además es un método que necesita de intencionalidad ya que no ocurre de por sí, aunque el primer nivel así lo pareciera.
En cada uno de los niveles el sujeto emerge en distintas modalidades: del nivel empírico emerge el sujeto sensible o |