 | ¿A dónde va la Medicina ?
Por Pedro Zetina
Lo útil, lo práctico y productivo desplaza a las obras del espíritu y las disciplinas humanísticas.
La certidumbre está en proceso de liquidación. Se busca el placer y el bienestar para todos; pero, paradójicamente, se refuerzan las diferencias entre los más ricos y los más pobres. El creciente burocratismo, consumismo y la competencia entre clases sociales y sexos, generan un hombre solitario y confuso que ha perdido la visión luminosa del humanismo y su conciencia crítica.
El médico también ha caído en esta corriente, preocupándose de los enfermos, pero haciendo poco para evitar la enfermedad ante el agotamiento y la decadencia del Sistema de Salud. El galeno debe rescatar su vocación de servicio bajo un código de ética y promoción de los derechos humanos.
La Ilustración ha muerto, el Marxismo y el Comunismo son cadáveres, el movimiento liberador de la clase obrera ha fallecido. Sólo queda el caos y la incertidumbre del mañana. En el mundo post moderno todo es lícito, cuando una versión de la verdad es tan buena como la otra. No hay conocimiento confiable, ni doctrina curable.
La naturaleza efímera, resbaladiza, cambiante de las sociedades postmodernas, con su ritmo acelerado y enloquecedor, no ha dejado espacios para la reflexión profunda ni permite una visión integradora |  | del hombre y su destino futuro. Apenas se acuña el lenguaje de las disciplinas nuevas, cuando ya se está fracturando en perspectivas diferentes, y sentimos simultáneamente, en algún punto de nuestros huesos, que la certidumbre está en proceso de liquidación.
La humanidad no puede soportar mucha realidad, T:S: Elliot, Premio Nóbel de Literatura, 1948.
La fría incorporación de la tecnología nueva, de modo crítico no repara en los altos costos de su aplicación médica, rechazando la visión del humanismo milenario.
La aldea global del hombre se encuentra abatida por los vientos de la indiferencia, se está rodeado de objetos y perfeccionamientos el cuerpo, pero el alma se encuentra sola. El espíritu crítico ha desaparecido, pues se critica no con esperanzas de mejorar a los criticados sino para descalificarlos: la competitividad así lo exige.
Antes de emprender algún sueño o empresa médica se busca aplicar los criterios empresariales calificando viabilidad pertinencia, factibilidad, etcétera; como si el médico fuera un administrador... y lo que es peor, la Medicina está en manos de administradores que poco entienden del dolor y de pacientes. Habrá que recordar la frase acuñada por estos tecnócratas estúpidos: "hay que hacer más con menos". Sin saber dónde se inspiró tamaña barbaridad; ya que un servicio de calidad, eficiencia y calidez nunca tendrá superávit, al contrario tendrá un déficit que ningún presupuesto puede cubrir o ir muy excelso. Puesto que cada día hay nuevos medicamentos, nuevas técnicas y nuevos aparatos de apoyo clínico, los cuales hacen eficiente y optimizan la atención de y en pro de los pacientes . |