 | Ser el del espejo
Por Nelly Miss
¿Cuánto tiempo de nuestras vidas pasamos tratando de complacer a las demás personas?, hablando como los demás quisieran, haciendo los que nos piden, esperamos calladamente que los demás nos juzguen por lo que hacemos, aceptamos sus juicios y los tomamos en cuenta para modificar nuestra conducta, y no pensamos más que la manera de hacerlos felices; ¿y nosotros?...
Escogemos tal o cual escuela por lo bien que hablan de ella, tal o cual trabajo por la posición que nos ofrece, prostituimos nuestro criterio para hacer felices a los demás, para sentirnos dentro de la sociedad que tanto nos cataloga y nos clasifica por la forma en que vivimos, por la manera en que vestimos, por lo bien o mal que hablamos, o por cuanto ganamos en nuestra profesión.
Cuántas veces no hemos cedido a la presión del grupo para formar parte de él. Caemos en inmoralidades, en sueños vacíos, en infames actos que van en contra de nuestro sentido, pero lo hacemos, para pertenecer al grupo, porque creemos que así seremos felices.
Pero... cuando nos ponemos a pensar a qué persona debemos complacer, nuestra mente se nubla y no encuentra a quién, y no nos damos cuenta de que esa persona |  | está justo allí, en donde menos la buscamos, en donde ni nos imaginamos que hay alguien que nos puede juzgar. Es allí en donde se encuentra la persona más importante, la que nos juzga más duramente, la más cruel, pero la más honesta y sincera, no es nuestro padre, tampoco nuestra madre, ni hermanos, ni parientes; esa persona que nos juzgan tan fríamente se encuentra allí, en el espejo del baño, del cuarto o de cualquier lugar.
No nos ponemos a pensar que la verdadera felicidad está en complacer a la persona del espejo, esa persona, quien tal vez no nos de el empleo mejor pagado, o la posición económica más alta, no nos hará reyes pasajeros de un día, ni príncipes, pero nos hará hombres, seres humanos, con sentimientos, hombres que pueden ver la felicidad del mundo que los rodea, que encuentran en la sonrisa del niño la sinceridad más grande.
Pero, cuánto tiempo tardamos en darnos cuenta de ello, que nuestra felicidad está en hacer feliz al hombre del espejo, allí es donde está nuestra recompensa, nuestra mayor satisfacción, nuestro sueño realizado... Es allí en el espejo, en donde nos encontramos nosotros mismos. |